Cuba tacha de retroceso la nueva política de Donald Trump

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19 Junio, 2017

Trump anunció el viernes que habrán diversos cambios en la relación con Cuba.

En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada "Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba" disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales "pueblo a pueblo" a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos.

Datos del Departamento estadounidense de Agricultura ilustran que durante los cuatro primeros meses de 2017 los envíos totales de granos y soja a la nación caribeña llegaron a 142 mil 860 toneladas, a diferencia de las 49 mil 90 toneladas del mismo período en el año anterior.

Las cerca de 1.000 personas que colmaban el teatro Artime ovacionaron de pie al presidente, le gritaron "te quiero" y le cantaron el "cumpleaños feliz" -recordando que Trump cumplió 71 años el miércoles.

Así lo informó al Casa Blanca, que, mediante un escueto comunicado, indicó que Trump y PPK discutieron "asuntos bilaterales y regionales", incluida "la nueva política de Estados Unidos sobre Cuba".

Algunos de esas iniciativas nuevas enfrentaron intensas presiones durante el proceso de distensión, en especial después de la visita de Obama en mayo de 2016 a la isla. Pero bajo las nuevas reglas, los estadounidenses tendrán prohibido hacer negocios con el ejército cubano, que desempeña un papel importante en la economía del país. Obama había dicho que quería que se levantara el embargo comercial estadounidense sobre Cuba, pero eso requeriría la intervención del Congreso.

Estados Unidos rompió relaciones con Cuba en 1961, poco después de que Fidel Castro encabezara una revolución que derrocó al gobierno cubano simpatizante con Estados Unidos.

Medios locales de comunicación en la región, incluso en Estados Unidos, coinciden en que el discurso del mandatario estadounidense fue un regreso a las prácticas de la Guerra Fría.

Su medida administrativa está plagada de incoherencia; lo único que pone de manifiesto es las profundas contradicciones del bipartidismo tradicional de los Estados Unidos de Norteamérica, entre el Partido Demócrata y el Partido Republicano.

Sin embargo, las embajadas en Washington y en La Habana permanecerán abiertas, aunque Trump no nombrará a un embajador. Lo mismo que las ventas de productos agrícolas y médicos a Cuba.

"La administración Obama partía del concepto de considerar al gobierno cubano como un legítimo negociador, esta administración de cierta forma está cuestionando la legitimidad del gobierno en sí", explicó el académico cubano.

Un acercamiento con Estados Unidos también podría ayudar a marginar a los aliados cubanos izquierdistas como Venezuela, que provee a la isla de petróleo con descuento. No obstante, Trump quiere dejar claro que la administración norteamericana no aceptan de ningún modo los abusos que en estos años ha cometido el régimen cubano en contra de los derechos humanos. Las medidas parciales de Trump no van a lograr lo que no pudieron lograr las sanciones estadounidenses a Cuba en las últimas cinco décadas.

Supone además, agrega, un atropello al derecho de los estadounidenses a desplazarse y establecer relaciones de negocios y, ante todo, renueva la histórica afrenta contra el pueblo cubano.


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