Cualquier estrategia injerencista está condenada al fracaso — Gobierno cubano

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19 Junio, 2017

Ante la nueva política exterior anunciada por Donald Trump hacia Cuba, el gobierno de Raúl Castro fijó su postura y declaró que estas medidas son un retroceso para ambas naciones pero que seguirán abiertos a un diálogo respetuoso con Estados Unidos.

En tal sentido, desde La Habana el gobierno de Castro manifestó que "cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso". Esta nueva política no revierte en los hechos el acercamiento iniciado por Washington y La Habana en diciembre de 2014, pero endurece sus términos. Tampoco se cortará el envío de remesas a Cuba. No levantaremos las sanciones a Cuba hasta que estén libres todos los presos políticos, hasta que se respete toda la libertad, hasta que legalicen a todos los partidos políticos y, por último, hasta que tengan elecciones libres y supervisadas a nivel internacional.

La declaración cubana opina que el presidente estadounidense ha estado otra vez "mal asesorado", al tomar decisiones que favorecen los intereses políticos de una "minoría extremista" de origen cubano residente en el estado de Florida, que por "motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo".

Los detractores afirman que los cambios solo perjudicarán a los ciudadanos cubanos que trabajan en el sector privado y que dependen del turismo estadounidense para ayudar a proveer a sus familias.

En su discurso, el mandatario habló de la "opresión comunista" que prevalece en la isla y mencionó nombres de disidentes, como las Damas de Blanco, para denunciar las violaciones a los derechos humanos que dijo se cometen en el país.

En un discurso en un teatro en Miami relacionado con el exilio cubano, Trump anunció las medidas políticas como cumplimiento de una promesa que hizo durante la campaña presidencial del año pasado para revertir el reencuentro diplomático con la isla lanzado por el entonces presidente Barack Obama después de décadas de distanciamiento.

El embargo aún está vigente y no sufrirá cambios por las políticas de Trump. El levantamiento del embargo es algo que solo puede decidir el Congreso de EE.UU., controlado ahora por los republicanos en ambas Cámaras.


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