Crucial referéndum para el futuro de Turquía

El mayor partido opositor turco pedirá la anulación del referéndum constitucional celebrados el domingo
La oposición turca cancela sus mítines para evitar tensiones antes del referéndum
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17 Abril, 2017

El jefe de Estado de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, dijo hoy tras votar que el referéndum para instaurar un sistema presidencial es uno de los más importantes de la historia del país y servirá para acelerar el desarrollo y definir su futuro. Una respuesta afirmativa de los turcos sería la instauración de un sistema presidencial.

"Hemos actuado como adultos, hemos ido a las mesas de votación y hemos votado por los cambios constitucionales que nuestro parlamento había propuesto". "No hay nada parecido en nuestra agenda”, dijo Erdogan, y Yildirim afirmó que presentaría inmediatamente su dimisión "si hay un solo artículo (en la reforma constitucional) que abra la vía a un Estado federal”".

Por eso, la consulta gira alrededor de la figura de Erdogan.

En caso de victoria, Erdogan, de 63 años, y que superó un intento de golpe de Estado hace nueve meses, podría permanecer en el poder hasta 2029.

Una de las primeras llamadas de atención se generó desde la Comisión de Venecia, un organismo de juristas independientes que asesora al Consejo de Europa.

Las relaciones entre Turquía y la UE tocaron un nuevo mínimo durante la campaña previa al referendo, cuando países como Alemania y Holanda impidieron que ministros turcos celebraran mítines en su territorio en apoyo de los cambios. "Independientemente de ellos, la sociedad estará polarizada, pero desgraciadamente por este sistema tan autoritario la gente no se atreve abiertamente a decir que no está de acuerdo con este referéndum", indicó la profesora de la Universidad Anáhuac.

El "no" también se impuso en toda la costa mediterránea y en diez provincias del sureste del país, de mayoría kurda y feudo del izquierdista Partido Democrático de los Pueblos (HDP).

Por otro lado, el Presidente será quien decidirá imponer o no el estado de emergencia antes de someter la moción al Parlamento.

Muchos le llaman "sultán", cosa que no parece disgustarle cuando viene de sus seguidores, aunque también sus críticos usan ese apelativo para calificar sus sueños como megalómanos.

Tanto el gubernamental Partido Justicia y Desarrollo (AKP) como el derechista Movimiento de Acción Nacionalista (MHP) apoyan la reforma, mientras que la oposición socialdemócrata y la prokurda la rechazan.

Erdogan, precisamente, comenzó a labrarse su popularidad con una eficaz gestión como alcalde de Estambul (1994-1998), que fue su trampolín para llegar al cargo de primer ministro en 2002 e impulsar una privatización y dinamización de la economía turca. Además, así, Erdogan podría encadenar dos mandatos de cinco años.


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